Categoría: Vida

Mama Antula, la nueva beata argentina

El 27 de agosto será beatificada en Santiago del Estero, donde nació, María Antonia de Paz y Figueroa, que vivió en la época colonial (1730-1799), pero la recordamos como una argentina. No era monja sino una mujer consagrada, que colaboró con los jesuitas y continuó su obra cuando éstos fueron expulsados por el rey Carlos III, de España, en 1767.El papa Francisco deseaba beatificarla él mismo, así como canonizar al Cura Brochero, en Córdoba, pero se le hacía difícil su venida a nuestro país. Lo que tienen en común, ella y Brochero, es su dedicación a los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Antula, sobrenombre cariñoso de Antonia, se dedicó a esa tarea cuando los jesuitas se iban, expulsados de estas tierras, y Brochero (1840-1914), cuando ellos regresaban, sobre todo después de la batalla de Caseros. Ambos realizaron esa tarea por iniciativa o carisma personal, no por delegación de la Compañía de Jesús. Tienen también en común su dedicación a los más pobres, sin excluir a nadie, así como la promoción de la sociedad en que vivieron. Pero voy a detenerme en ella, conocida popularmente como Mama Antula.

María Antonia de Paz y Figueroa (1730-1799) - Una beata jesuita

El Papa Francisco incorporará a la sierva de Dios argentina, María Antonia de Paz y Figueroa, al Libro de los Beatos el 27 de agosto próximo. María Antonia es una de esas santas evangelizadoras de pueblos que el Papa Francisco está canonizando: caminadora, alegre, comunicativa, de aquellas “que salen, que buscan, que van… no por impulso de su carácter subjetivo, ni por un encargo divino unilateral, sino porque, levantando la mirada (…), han visto multitudes de pueblos que andan como ovejas sin pastor” .

La fuerza creativa de la determinación

A continuación se reproduce un ensayo publicado en la revista Forma de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Para ver la versión original, haga click aquí RESUMENLa expulsión de la orden religios

Partida de defunción de la Beata.

Cf. Blanco CXXII: B 131-133; Transunto, doc. IV; cf. P. 167: C.P. 240. En el Libro Iº de difuntos de la parroquia de Nuestra Señora de la Piedad de Buenos Aires (años 1769 a 1823, folio 252 r., se lee