Recordando a Mama Antula

Por ese sobrenombre se conoce en el norte argentino a María Antonia de Paz y Figueroa, nacida en Santiago del Estero en 1730 y quien hasta 1799, dedicó su vida a predicar su devoción y a servir desde temprana edad en el Beaterio de Belén donde completó su formación.

Admiradora de la escuela Jesuítica y sus ejercicios espirituales, tal vez su tarea más importante fue la divulgación y puesta en práctica de nuevas casas de ejercicios. Su originalidad fue tomar en cuenta la gran importancia de la vida espiritual de las mujeres dado que hasta ese momento los ejercicios espirituales, eran solamente para hombres. Además, los ejercicios participaban personas de todas clases sociales como un ejemplo de fraternidad cristiana.

Su notable aceptación hizo que se trasladara a todo lugar donde encontrara demanda espiritual. Recorrió siempre a pie gran parte de la patria integrando en Cristo a los pueblos originarios (hablaba el quechua), los gauchos, los negros, y los sectores mas humildes de la sociedad.

La historia nos cuenta que Carlos III, rey de España, temiendo que los Jesuitas debilitaran sus poderes, al declinar el día 2 de Abril de 1767, con fuerza de ley, produjo la expulsión de los padres Jesuitas, con todas sus casas y colegios del Imperio Hispánico.

Aquella increíble sanción produjo un proceso de desintegración espiritual y fue el suceso político-religioso más resonante de América Española del siglo XVIII.

María Antonia de San José así firmaba Mama Antula, con los permisos de las autoridades de entonces obtenidos después de pasar por toda clase de disgustos, resultó heredera de las enseñanzas del noble patriarca San Iñigo de Loyola, para intentar un mundo mejor a través de la educación y el evangelio.

Así progresivamente se perfila como la “Beata de los Ejercicios” iniciando su futuro recorrido evangelizador que inicia en Córdoba por más de 300 leguas, de a pie hacia Buenos Aires protegida por un pequeño grupo de acompañantes y el Espíritu Divino para lograr cumplir su penitencia a través de tan inmenso itinerario.

En no menos de tres meses se estima su éxodo que finaliza en la Iglesia de la Piedad, a orillas de la ciudad donde recibe refugio, ampara y oración.

Mientras dura su estadía en Buenos Aires, alquila distintos locales y promueve los Ejercicios Espirituales en ellos.

Su contribución mayor lo constituye la creación en 1795 de la Santa Casa de Ejercicios, hoy Monumento Nacional, ubicada en la Av. Independencia 1190, cuya obra continúa en manos de la Sociedad de las Hijas del Divino Salvador.

La Madre María Antonia de Paz y Figueroa dejó de existir el día 7 de marzo de 1799 a las tres de la tarde, en la celda Nº 8 de su Casa de Ejercicios y sus restos descansan en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, con la confirmación del respeto y opinión de Santidad en que se la tuviere en vida por su pueblo.

El Papa Benedicto XVI autorizó el jueves 2 de julio de 2010 a la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos a promulgar el decreto por el reconocimiento que la Sierva de Dios María Antonia de Paz y Figueroa practicó las virtudes cristianas en grado heroico y la proclamó Venerable.

Imploramos al Santo Padre la pronta Beatificación de María Antonia Paz y Figueroa. Recemos por ello.

Gonzalo Máximo Paz
COMISION PRO BEATIFICACION DE MAMA ANTULA

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