La fuerza creativa de la determinación

A continuación se reproduce un ensayo publicado en la revista Forma de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Para ver la versión original, haga click aquí

RESUMEN

La expulsión de la orden religiosa de los Jesuitas de América Latina en el siglo XVIII tuvo diferentes consecuencias políticas y religiosas en la sociedad de la época. E influyó, así mismo, en la determinación y en las acciones de la Beata María Antonia de Paz y Figueroa en Argentina, que desarrolló una serie de ejercicios espirituales y una red de solidaridad en torno a ellos intentando suplir la ausencia de la orden. El presente artículo intenta analizar los ejercicios religiosos, implantación en Argentina y sus consecuencias tanto en las comunidades religiosas y laicas de América, como en las europeas. El trabajo se centra en la correspondencia de esta mujer religiosa con los Jesuitas expulsados y en el rigor y la disciplina que manifestó ante la crisis y que permitieron la reforma de distintos conventos en Europa. El artículo, desde una perspectiva histórica, muestra la lucidez de la Beata consistente en detectar un espacio de déficit espiritual y asumir el poder vacante desde la partida de los Jesuitas.


La obra creativa1 de María Antonia de Paz y Figueroa es un reflejo expresivo del método o camino desarrollado de la creación desde el plano espiritual de la fuerza de la determinación de un deseo o pensamiento hasta su concreción en el plano físico, de manera simbólica y liberadora. Luego de la expulsión de los Jesuitas de América del Sur en 1767, María Antonia continuó con la práctica de los Ejercicios Espirituales enseñados por San Ignacio de Loyola y creó la Casa de Ejercicios Espirituales en Buenos Aires. Su lucidez consistió en detectar un espacio con déficits espirituales y asumir el poder que había quedado vacante desde la partida de los Jesuitas:

En carta de Roma de 7 de diciembre de 1785, envían la última carta que ha venido de nuestra Beata y la envían en su original español. El asistente de Alemania, el Penitenciario inglés y el francés, la han traducido en sus lenguas para enviarla a la Rusia, Francia, etc. Porque de la Rusia los nuestros y de la Francia la monja tía del Rey (requiescat in pace) y otros personajes y sujetos graves que han leído las antecedentes, tienen dado que cualquiera noticia que venga de la Beata y de los Ejercicios, se la envíen luego. Más: les escriben a los ex Jesuitas Galprin y Guido, sujetos de toda suposición, que están en el Jesús de Roma, que en Francia se han reformado varios conventos sólo con la lectura de dichas cartas y al ver las expresiones de nuestra Beata (Berguiriztain, 1933: 53).

La correspondencia que María Antonia mantenía con los jesuitas expulsados, especialmente con el santiagueño Gaspar Juárez, que se hallaba en Roma, fue traducida a distintos idiomas: latín, francés, inglés, alemán y ruso en el opúsculo titulado El estandarte de la mujer fuerte en nuestros días. Este escrito era considerado de enorme interés por sus coetáneos, especialmente por los jesuitas que se encontraban en Rusia y en Alemania debido a que Catalina la Grande, Emperatriz de Rusia, decidió no ejecutar el breve papal “Dominus ac Redemptor” por el que suprimía la Compañía de Jesús. Su sola lectura permitió la reforma de distintos conventos de Europa:

Mujer de edad avanzada, ignorada, pobre, sin poder, sin crédito, sin autoridad, sin talentos en apariencia, y aún casi sin razón (…) es el imán, la veneración y aprecio de cuantos la oyen y miran pues en ella está el dedo de Dios acreditando el imperio de los débiles (Blanco, 1942: 16).

1. Un poco de historia

Los primeros jesuitas que llegaron a lo que son hoy tierras argentinas, en 1585, provenían del Virreinato del Perú. Vivieron en estas tierras americanas hasta su primera expulsión en el año 1767. En la Compañía de Jesús contemplamos una especie de entramado de diferentes “unidades organizativas”, llamadas Misiones Jesuíticas, una red de establecimientos religiosos, comunidades sociales y lugares de trabajo para los indígenas americanos. A través de esta red fluían, en cierto modo, los procesos financieros, administrados por estos sacerdotes.

La Compañía de Jesús justificaba su presencia en América del Sur por su labor misionera a favor de los Indios, trabajo que implicó aspectos sobresalientes: conocer la lengua indígena, el anuncio del evangelio, la lucha por la injusticia, la educación, la práctica de los Ejercicios Espirituales y el apostolado de la predicación. El fin era la reforma de la vida como principio y la unión a Dios como meta (según San Ignacio de Loyola).

En América Latina, durante el período colonial y de acuerdo con el ideal patriarcal vigente, a las mujeres les cabía un rol subordinado y una actitud pudorosa y casta. La ley y los imperativos culturales de la época, ofrecían a las mujeres de los sectores altos y medio tres alternativas: el matrimonio, la vida religiosa y la soltería. Las mujeres que optaban o que eran compelidas por sus respectivas familias o por particulares situaciones personales a ingresar a la vida religiosa tenían a su vez dos opciones: ser monjas o beatas. Dos opciones muy disímiles que dieron origen a trayectorias individuales y comunidades diferentes. Las monjas llevaban una vida de oración, contemplación y absoluta clausura, profesaban votos solemnes públicos y perpetuos ante una autoridad eclesiástica; las beatas servían al Señor a través de las obras de misericordia en una vida activa, dedicadas a la educación de las niñas o cuidando a los huérfanos y a los hombres y mujeres más desposeídos de la sociedad. Esta última fue la opción de María Antonia de San José: consagrar su vida a Cristo atenta a las necesidades del prójimo, concretamente en el beaterio que los jesuitas tenían en Santiago del Estero.

María Antonia de San José nació en 1730 en Santiago del Estero2, ciudad perteneciente, en aquella época, al Virreinato del Perú. Esta ciudad era el punto intermedio entre Lima, su capital, y Buenos Aires, un puerto de contrabando de entrada a la zona sur de América. Santiago del Estero estaba poblada por algunas familias españolas de abolengo, indios y jesuitas. Existía una fuerte presencia de los Jesuitas en aquellas tierras desérticas y remotas. Estos poseían estancias y reducciones de indios. Comunidades alejadas de las zonas colonizadas por los españoles (para que los indios pudieran vivir con libertad y dignidad) y que pagaban tasas a la Corona Española. Los jesuitas insistían en que la obra misionera caía dentro de la competencia del Papa y no de los reyes de España. Intentaban proteger a los indígenas de ser esclavizados y aislarlos de las costumbres viciosas europeas. En la ciudad de Santiago del Estero, contaban con una iglesia, una capilla de naturales, una escuela de niños y una casa de Ejercicios Espirituales.

A los 15 años, María Antonia de Paz y Figueroa3, hija de padres españoles nobles acomodados por sus bienes y fortuna, nieta del General don José de la Paz y Figueroa, ilustre personaje fundador de la ciudad, realizó los ―votos simples de castidad y pobreza y consagró su vida a Dios junto a un grupo de mujeres cooperando en la organización de los Ejercicios Espirituales. Este grupo se encargaba de mantener la Casa de los Ejercicios Espirituales como un espacio acogedor y limpio para la realización de los ejercitantes.

2. Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola

Sólo el amor puede adentrarse en el Dios que es amor.

San Ignacio de Loyola

Los Ejercicios Espirituales comportan un proceso de asimilación de un método, una disciplina para el encuentro con Dios. Radica en una experiencia muy personal y creativa que consiste en “narrar fielmente la historia de la contemplación o meditación con breve o sumaria declaración.” (Loyola, 2010: 8).

Los Ejercicios Espirituales constituyen un triple encuentro: acompañante (sacerdote) - ejercitante - Dios; en el cual Dios es el actor del amor. Es decir, que los Ejercicios Espirituales son una táctica para el encuentro con el amor de Dios, como instancia final y concreción de una determinación, como instancia intermedia.

El procedimiento que se lleva a cabo contiene varios pasos. El primero consiste en la transformación de los sentimientos y emociones desordenados a través de tomar consciencia de estas emociones, acción denominada la muerte del cuerpo de dichas emociones:

En el quinto ejercicio, “traer los cinco sentidos” con el que culminan los días de Ejercicios Espirituales. A partir de la segunda semana: “oler y gustar con el olfato y el gusto la infinita suavidad” (Ej.124) en la cuarta semana, se presta todavía mayor atención al gusto y al placer espiritual: “haciendo pausa en las partes más principales y donde haya sentido mayores mociones y gustos espirituales” (Ej.227) “traer a la memoria y pensar cosas motivas a placer, alegría y gozo espiritual” (Ej229) “usar de claridad o de temporales-modos en cuanto el ánima piensa o conecta que la puede ayudar para gozar en su Criador Redentor”

San Ignacio de Loyola

La metodología consiste en realizar un retiro individual, silencioso y solitario, de aproximadamente tres, cinco, siete o treinta días; con una dieta alimentaria vegetariana o baja en grasa para “poder sentir el propio cuerpo” (Loyola, 2010: 10), la respiración y así poder atender a la actividad de los distintos sentidos. Se lleva a cabo la lectura, la penitencia y oración vocal guiada por el acompañante y se toma nota de aquellas vivencias más intensas que vayan surgiendo (deseos, impulsos, llamadas, luces, etc.)

3. Transformación social mediante la autodisciplina de las emociones y el encuentro con el Yo Universal

3.1. Crisis

En el año 1767 los Jesuitas de la Compañía de Jesús son expulsados de los Virreinatos en tierras americanas por parte de Carlos III y seis años más tarde se suprime la Orden por el Papa Clemente XIV, acto que hace que María Antonia de San José sufra una gran crisis. Ella contaba con 37 años y llevaba 22 años cooperando con los Jesuitas en la organización de la práctica de los Ejercicios Espirituales.
A partir de esta situación crítica, la expulsión de los jesuitas de América, la beata María Antonia, se propone trabajar para el regreso de los jesuitas. La técnica que utiliza es velar por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. La atmósfera de la idea es el amor a Dios, como lo confirma en su carta al Padre Juárez:

J ́ai toujours été dans cette opinión et j ́y suis encoré, que la Compagnie de Jésus será un jour rétablie; et pour obtener cette grace plus efficacement du Seigneur, si désirée de nous tous, je fais célébrer solennellement une Messe tous les 19 des mois en l’honneur de St. Joseph et je n’ai pas manqué partout oú je me suis trouveé depuis le départ de la Compagnie de ces contrées, comme les Exercises de St. Ignace n ́ont point été interrompus depuis ce temps dans notre Patrie, à la exception de trois années que j ́ai été absente occupée á les établir dans la Province. (Berguiriztain, 1933: 28).

María Antonia de Paz y Figueroa

La vida de María Antonia de San José es una pugna constante para resolver el espacio espiritual que dejó la ausencia de los jesuitas, luego de su expulsión de América. La lectura atenta de la correspondencia que la beata tenía con el jesuita Gaspar Juárez, instalado en Roma, permite constatar que su máxima ambición es el retorno de los Jesuitas, a los que quiere ―en sus propias sotanas‖ (Blanco, 1942: 159). Está convencida de la restauración de la Compañía de Jesús: ―en cuanto a su vuelta, eso no es posible dudarlo‖ (Blanco, 1942: 16) afirma contundente, aunque cree que, debido a su avanzada edad, no llegará a ser testigo de este hecho. Una premonición que se cumplió exactamente de ese modo. La idea de la restauración de la Compañía la reitera en sucesivas cartas aunque sabía que era un tema prohibido por la Corona Española:

Se me proponen varios impedimentos: el mundo está un poco alterado; los superiores no muy flexibles; los vecinos vacilando sobre mi misión; otros la refutan de fatua;… ―Todo lo puedo en el que me conforta‖ (Blanco, 1942: 15).

María Antonia de Paz y Figueroa

Esta ausencia de los Jesuitas en tierras americanas generó una gran crisis en María Antonia y esta dificultad forjó movimiento y acción y se determinó a continuar con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio hasta el regreso de la Congregación. Podemos observar en la gestión de la Beata la subordinación y sublimación de los deseos egoístas y a su vez el fortalecimiento de su aspiración altruista en pos de la construcción de la Casa de los Ejercicios para la transformación social de Buenos Aires.
Eliminando el miedo y desprogramando antiguos patrones de rechazo contra los jesuitas por las autoridades políticas de la época, genera realidades: teje redes con los vecinos, con las monjas teresas y las catalinas, con los curas y residentes de otras ciudades del interior del virreinato, con los obispos de distintas diócesis, con virreyes y con gobernadores, con el Papa VI, con los Jesuitas expulsados en Roma, con el Vicario de la Compañía en Rusia (donde la orden continuaba vigente), con los jesuitas de Alemania. Por veinte años, 150 cartas cruzan el Atlántico en ambas direcciones, creando un diálogo fluido.
Así, recrea el espíritu de la Compañía velando por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, hasta su eventual restitución: construye la Casa de los Ejercicios Espirituales en Buenos Aires, no obstante el rechazo del Virrey Vértiz por los Jesuitas; da de comer a cientos de personas por día, encontrando siempre los recursos para realizarlo (sus compañeras hablan de milagro por hacer aparecer pan); sana a enfermos físicos y mentales; recoge niñas huérfanas a las que da su apellido –el de San José–; da de comer a los mendigos y a los presos en la cárcel con el alimento preparado para los ejercitantes de los Ejercicios Espirituales; reúne a diferentes clases sociales durante los Ejercicios Espirituales (mezcla a las amas con sus criadas); baja la delincuencia en la ciudad de Buenos Aires; instruye a las niñas en materias como matemática, geografía e historia, pese a que estaba prohibido instruir a las mujeres en esas materias.

3.2. Desierto

Informo a Vuestras Mercedes de la notable falta de pasto espiritual que echamos menos y lloramos por estas partes, y principalmente en cuanto a misiones y Ejercicios. Cuando yo a mis solas, dentro del silencio de mí misma, reflexiono (considero) este punto, soy oprimida de aflicción, me lamento y suspiro incesantemente por el remedio que exigen tales necesidades, y no encuentro otro arbitrio de ser dichosa, sino el agitar aquel del cual dimana la precaución contra estos males (Blanco, 1942: 25).

María Antonia de Paz y Figueroa

Santiago del Estero era la ciudad más antigua del Virreinato de Buenos Aires. Si uno piensa en el contexto de esta ciudad en 1730, en ese momento no existía un país, había un proyecto virreinal en un páramo. Calixto Bustamante Carlos Inca describe así la zona:

Las postas de celeridad, en rigor, no son más que desde Buenos Aires a Jujuy, porque se hacen a caballo y en país llano; todo lo demás de este gran virreinato se camina en mula, por lo general malas y mañosas, que es lo mismo que andar a gatas. Sin embargo, pudiera llegar una noticia de Lima a Buenos Aires, que distan novecientos cuarenta y seis leguas, en menos de treinta y seis días, si se acortaran las carreras, porque un solo hombre no puede hacer jornadas sin dormir y descansar, arriba de tres días.

Calixto Bustamante1942:32

Y más adelante describe la ciudad de Santiago del Estero:

Por la travesía hay muchos bañados que impiden la aceleración del viaje, y por el camino de las carretas suelen formarse unos cequiones y algunos atolladeros que cortan la marcha, siendo preciso aderezarlos con algunos troncos y espesas ramas…más los vecinos más sobresalientes no llegan a veinte, y los demás están repartidos en chozas.

Calixto Bustamante1942:34

Santiago del Estero era literalmente un desierto. Extremadamente árido, con un calor sofocante, falta de humedad, con un paisaje de voluminosos cactus y matas amarillentas. El desierto, según explica Juan Eduardo Cirlot en su Diccionario de Símbolos, era el emblema de la pureza para los profetas bíblicos, “lugar propicio para la revelación divina” para los credos monoteístas, considerado este paisaje como “dominio de la abstracción, abierto sólo a la trascendencia” (167).

En este páramo nació y creció María Antonia y en este desierto tuvo la revelación divina de velar por los Ejercicios Espirituales. A los quince años tomó sus votos de Beata de la Compañía de Jesús. Estos votos “simples” de castidad y pobreza, fue una promesa, realizada en forma privada, directamente a Dios, sin autoridad eclesiástica.

3.3. Grupo de mujeres

María Antonia de San José busca otras compañeras; la beata Ferreyra, doña Juana, Inés, que desean lo mismo que ella y juntas organizan el trabajo y se dan fuerza. La acompañan en su peregrinar de ciudad en ciudad, pidiendo limosna para mantener a los ejercitantes, reabriendo los espacios que habían sido clausurados, preparando la comida, convocando a los ejercitantes, promoviendo los Ejercicios Espirituales. Ella se convertirá en “la madre”, en “Mamá Antula”. En Santiago toma conciencia de ese sueño que había tejido y escandalizando a sus compatriotas por vestir la capa negra de los Jesuitas expulsados, avanza de esta manera, de despertar en despertar, de creación en creación, velando por los ejercicios espirituales. Se pone a andar, “con un altar portátil” privilegio concedido por su Santidad (carta 2, Bs.As. 7 de agosto de 1780) como lazarillo de los Ejercicios Espirituales, de Santiago del Estero hasta Bolivia; de Lima a Buenos Aires:

Yo agregaré solamente, a efectos de haceros conocer la amable providencia de Dios sobre mí que…en mis largos y penosos viajes, a través inhabitados, en medio de lagunas y ríos desconocidos y muchos obstáculos, yo no he conocido daño considerable…cuando estuve en Catamarca fui desahuciada del médico y encomendándome entonces al Sagrado Corazón de Jesús, me encontré curada pronto sin ningún otro remedio. A consecuencia de una caída me rompí una costilla; en otra ocasión me disloqué un pie, pero fui curada una y otra vez por el contacto de una mano invisible.

Berguiriztain1933:6

En este camino de la creación de su determinación, el primer enemigo que encuentra será su propio cuerpo, luchará consigo hasta la flagelación, con dietas y meditaciones y la acompañará la Imagen del niño Dios, la Imagen de la Vida y la Muerte, el Báculo del Peregrino y la Capa de los Jesuitas. Estos semióforos o imágenes con efecto de significación con valor de representación iconográfica y devocional acompañaron su trabajo por medio de la visualización creativa que aquí explicamos.

3.4. Imagen del Niño Dios

“Siendo tierno el afecto que sacan las almas de los Santos Ejercicios, quizás por ilusión del demonio-, se me postran a los pies, y yo, confundida en mi indignidad, los aparto de mí, dándoles a besar mi Niño-Dios”. “Los fieles lo adoran con toda devoción […] y esta devoción no sólo ya es tan grande, sino que cada día toma más aumento”.

Blanco1942:79

Esta imagen de alabastro de 7 por 13 centímetros que acompañaba a María Antonia de San José y que colgaba de su cuello recuerda al Manuelito de las saetas, coplas breves y sentenciosas traídas de España para entusiasmar a la conciencia a la devoción en Dios y que la beata cantaba durante los Ejercicios Espirituales.

3.5. Imagen de la Vida y la Muerte

La muerte del cuerpo de las emociones o el traspaso de la adicción a sentimientos o emociones es el primer paso para trascender el egocentrismo humano. Ambición de gloria y poder, ansias de conocimiento y belleza, anhelo de ser amado y dar amor, instinto de sobrevivencia, todas fuerzas que activan el egoísmo del ser humano. La práctica de los Ejercicios Espirituales subordinaba y sublimaba estos deseos egoístas y a la vez fomentaba y fortalecía las aspiraciones altruistas en pos de la armonía. Esto es representado por esta imagen de vida y muerte.

3.6. Báculo del Peregrino

Yo que he recorrido la diócesis del Tucumán y tengo conciencia de todo este reino, informo a Vuestras Mercedes de la notable falta de pasto espiritual…seguiré no digo a España sino hasta el fin del mundo, caminaré sin el menor embarazo hasta finalizar mi corta vida…

Berguiriztain1933:56

El Báculo del Peregrino acompaña a María San José en su peregrinar por los caminos. Son muchos los peligros, jaguares, chanchos del monte y las incursiones de la indiada. Más tarde la ciudad de Buenos Aires y sus vecindarios, por las que crea procesiones, donde se expone al Niño Dios en los brazos de un sacerdote para su pública adoración.

3.7. Capa

María Antonia utiliza la Capa negra de los Jesuitas en una actitud de rebeldía y confrontación, por ser mujer, beata y no sacerdote, y por utilizar una prenda de la Congregación que fue expulsada. Como comentamos antes, la Emperatriz de Rusia, Catalina la Grande, no expulsó a los Jesuitas de sus tierras. Estos sacerdotes de la Congregación que allí sobrevivían otorgaron a María Antonia de San José el derecho de ser enterrada con esta capa negra, como un jesuita (Gillard, 2007).
El Báculo del Peregrino, la Capa de los Jesuitas y la imagen de la Vida y la Muerte, semióforos con fecundos efectos de significación4. El Báculo del Peregrino batea las fuerzas que la esclavizan, que viven dentro de ella, como ladrones que acechan en el camino. La Capa la ayuda a discernir entre las apariciones, sus peligros y los guías y la Imagen de la Vida de la Muerte, para recordarle el esfuerzo de la muerte del cuerpo de las emociones conquistando su propia tendencia egoísta, sacrificándose en bien de su determinación de la práctica de los Ejercicios Espirituales, por ella, por los otros seres humanos, por los Jesuitas. El impulso que la inspira a conformarse es el amor, esa fuerza creativa primordial que palpita en el universo y que busca construir y preservar la imagen de un yo cósmico.

5. Buenos Aires, creación de la Casa de los Ejercicios Espirituales

Luego de dos años en la ciudad de Córdoba, María Antonia decide viajar a Buenos Aires, capital del recientemente creado Virreinato del Río de la Plata. Ya lleva un largo proceso de identidad e identificación. Es en este escenario —nuevo pacto colonial— que María Antonia decide continuar con su creación: la organización de los Ejercicios Espirituales con el objetivo, no declarado abiertamente, de mantener el espíritu de la Compañía hasta su regreso.
Desde 1780 a 1788, por ocho años organiza los Ejercicios Espirituales en casas alquiladas, pues la casa de Ejercicios fundada por los jesuitas había sido destinada a otro destino luego de la expulsión:

La gente se tira sobre esteras, colchas y colchones. Es necesario que su Divina Majestad y mi señora de Dolores me provean de habitación correspondiente a la multitud de almas que anhelan nutrirse con el manejo que adquieren mediante las sabias cristianas reglas que nos prescribió San Ignacio. El alimento lo da Dios muy sobrante, excesivo, sazonado, con que logro complacer a todas las que participan, quien a más de esta dicha que logro no rehúsan mezclarse las señoras principales, con las pobrecitas domésticas, negras y pardas que admito con ellas. 5

Blanco1942:31

Pero en 1788 don Antonio Alberti le dona un terreno para construir la Casa de Ejercicios. En el camino ocurren muchas dificultades: el Obispo de Buenos Aires no la recibe, pero ella insiste y termina otorgándole el permiso; el virrey Vértiz, por su antipatía visceral hacia todo lo que fuese jesuítico, no quiere saber nada de ellos, pero María Antonia reclama por nueve meses hasta que le avisa, por una revelación que tuvo, que al otro día iba a ocurrir una explosión en el fuerte. Esto ocurre y Vértiz cede. La Casa de Ejercicios se levanta con dinero de donación:

Allí las señoras principales no rehúsan mezclarse con las pobrecitas domésticas, negras y pardas que admito con ellas. Y en esos diez días de retiro aprenden a servir a esas hermanas si así conviene. Encargo por la sangre de mi Redentor, sean admitidos, como lo dictan las leyes de la caridad, y preferidos si es posible, los pobrecitos del campo, en quienes he advertido la más urgente necesidad de auxilio. La gente viene desde la campaña, donde viven lejos de las parroquias y de los curas. Unos que nunca se han confesado, otros que en muchos años no lo han hecho, y todos con arrepentimiento verdadero, lloran sus miserias y hacen firmes propósitos de enmendarse. Y en todos se palpa el aprovechamiento espiritual. 6

Blanco1942:32

En 1784 el obispo Marvar y Pinto envió una carta al Papa informándole que en los cuatro años que venían realizándose los Ejercicios Espirituales, habían pasado unas 15.000 personas, sin que se les haya pedido ―ni un dinero por diez días de su estada y abundante manutención‖ (Blanco, 1942: 58):

Hubo tandas de 200 personas y la Providencia fue tan generosa que diariamente sobraba para proveer comida a los presos de la cárcel y alimentar a los mendigos que concurrían a la casa. Con que a la vista de tanto beneficio, le alabo y le doy infinitas gracias. Después de haber atravesado todas estas Provincias desde Jujuy hasta aquí, y de aquí a Buenos Aires, se conserva en esta Capital, donde su domicilio de más de seis años creemos haya sido más útil que en todas las otras ciudades. Se presume prudencialmente que en sólo dicha cabeza de este Virreinato (centro de la disolución y de la vanidad), han tomado Ejercicios más de 40 mil almas, dejando en ella las huellas visibles de su misión. Los pueblos distantes la solicitan con ansia.7

Blanco1942:167

Emprende un viaje a la Banda Oriental en 1791, protegida por el Marqués de Loreto, con dinero del Rey de España, para dar tandas de Ejercicios Espirituales. En Montevideo concurrieron “hasta de 500 por vez” (Blanco, 1942:59):

Pero antes de todo, quiero comunicar a Vd. Dos cosas: y vayan como noticias americanas. La primera es la firme persuasión en que estamos universalmente, casi todos por acá, con grande consuelo nuestro, de que aún vive la Compañía de Jesús, y de que no sólo vive, sino de que también florece vigorosamente en el gran Imperio de la Rusia, ejercitando con mucho fruto los ministerios todos de su santo Instituto… La segunda cosa que comunico a Vd. Es otra firmísima persuasión en que estamos aquí, y es que aunque es este nuestro Reino no subsiste la Compañía de Jesús, y se propaga también fecundamente por estas regiones con gran fruto de las almas. Este espíritu de la Compañía de Jesús nos parece a todos verlo evidentemente en aquel gran celo y espíritu de nuestra Beata María Antonia de San osé en promover los Ejercicios de San Ignacio, y en procurar ardientemente por medio de ellos la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. 8

Blanco1942:117

6. Conclusión

Para finalizar podemos decir que los jesuitas que construyeron las misiones o reducciones de aborígenes guaraníes en la Gobernación de la cuenca del Paraná, vivieron en armonía entre los indios en espacios inhóspitos como la selva y con la carencia de comodidades mínimas, en oposición a la relación violenta de los terratenientes españoles que fue de opresión y sometimiento. Estos sacerdotes lograron una interacción social y étnica con los aborígenes, estudiaron la lengua guaraní e interactuaron con esfuerzo y lograron paz y bienes económicos. Con la expulsión de los jesuitas todos los bienes de la Compañía de Jesús, las minas de plata y oro, los campos de cultivo, misiones, bibliotecas, y centros de investigación, todas propiedades de gran valor creados por ellos mismos, fueron repartidos por el poder del rey Carlos III entre los terratenientes favoritos. Inferir que esta acción de fuerza por el rigor y la crueldad, socavó lo logrado por la congregación y aumentó la tensión política y económica. Las formas espirituales que trabajaron los Jesuitas así reciben también un durísimo y final golpe que generó un vacío espiritual en América.
Es en este espacio temporal que la identidad o yo individual de María Antonia de Paz y Figueroa surgió revalorizando el rol de la mujer en un contexto socio económico patriarcal, siendo un ejemplo de mujer fuerte, luchadora por su verdad espiritual sin olvidar el llevar adelante el gobierno económico de la Casa de Ejercicios, la relación armoniosa con sus pares y los poderes políticos. El influjo que ejerció María Antonia sobre la sociedad de los más necesitados, a diferencia de otros, se debió a lo que vivía en ella, su estado de conexión, en el nivel más insondable, con la vitalidad de Dios o Yo universal por la práctica de los simples y poderosos principios que recibió en la ejercitación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Llevó esta práctica a miles de personas.
Por tácita circulación de pensamiento, siempre los hechos en el Nuevo Continente resultaron posteriores al Viejo Continente. En este caso, por la característica de la vida y acción de la beata de generar movimiento y acción a partir de la realización y creación de su pensamiento altruista –documentado en las cartas que mantuvo con los jesuitas expulsados– invierten la relación. Esto se convirtió en ejemplo en los conventos europeos. Esta transmisión algunos la explican como una conexión con la fuerza universal de María Antonia de San José.

BIBLIOGRAFÍA

LIBROS
  1. ALEGRE, Francisco Javier. Historia de la Provincia de la Compañía de Jesús de Nueva España. (3 vols., eds. E.J. Burrus y Félix Zubillaga). Roma: Institutum Historicum Societatis Iesu, 1956-60.

  2. ARANGO, Manuel Antonio. El teatro religioso en la América Española. Barcelona: Pulvill Libros, 1997.

  3. ARELLANO RELLANO, Fernando. El arte jesuítico en la América española, 1568-1767. San Cristóbal: Universidad Católica del Tachira, 1991.

  4. BERGUIRIZTAIN, Justo. Apuntes biográficos, cartas y otros documentos referentes a la sierva de Dios María Antonia de la Paz y Figueroa. Buenos Aires: Talleres Gráficos Baiocco, 1933.

  5. BLANCO, José. El estandarte de la mujer fuerte en nuestros días. Buenos Aires: Biedma e hijo, 1899. Vida documentada de la Sierva de Dios María Antonia de la Paz y Figueroa. Buenos Aires: Amorrortu, 1942.

  6. CALIXTO BUSTAMANTE, Carlos Inca; Concolorcorvo. El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima. Buenos Aires: Ediciones Argentinas Solar, 1942.

  7. CHAUI, Marilena. Historia do Povo Brasileiro-mito fundador e sociedade autoritaria. Sao Paulo: Perseu-Abramo, 2000.

  8. CIRLOT, Juan Eduardo. Diccionario de símbolos. Barcelona: Ars Symbolica, 1969. FULOP-MILLER, Rene. The Power and Secret of the Jesuits. New York: Viking, 1930.

  9. IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales. España: Edapor, 2010.

ARTÍCULOS
  1. GILLARD, Jacques. ―Chanter le bandit: ballade et complaints d ́Amerique latine‖, Caravelle (2007), vol.88, n.88, pp. 7-10.

    1. 1.Citació recomanada: Bendinger, Cecilia, "La fuerza creativa de la determinación". Spaces for creation. Transatlantic Studies about Thought, Education, and Arts in the Feminine Discourse, Forma. Revista d’Estudis Comparatius d’Art, Literatura i Pensament, 12-2015, pp. 27-36.
    2. 2.Santiago del Estero: el 25 de julio de 1553 se fundó la ciudad de Santiago del Estero del nuevo Maestrazgo, dependiendo de la Real Audiencia de Charcas dentro del Virreinato del Perú. En 1564 se crea la Provincia de Tucumán, Guríes y Diaguitas, en 1566 la Gobernación del Tucumán y del Obispado en 1570, es en este momento que la región comienza a cobrar importancia. En 1776, la Gobernación de Tucumán formó parte del Virreinato del Río de la Plata.
    3. 3.María Antonia de San José, Beata de la Compañía de Jesús, laica consagrada a Dios.
    4. 4.Marilena Chaui dice que es: "un signo traducido a la frente o empuñado para indicar algo que significa otra cosa y cuyo valor no es medido por su materialidad y sí por su fuerza simbólica: una simple piedra, es el local donde un dios apareció, o un simple tejido de lana, el abrigo usado, un día por un héroe, tiene un valor incalculable, no como piedra o como tejido, pero como lugar sagrado o reliquia heroica. Un semióforo es fecundo porque de él no cesan de brotar efectos de significación". Chaui, 2000:12
    5. 5.Carta 10: de la Sierva de Dios al Padre Juárez, Buenos Aires, 5 de septiembre, 1782. Cf. BlancoXXII: ASR 31-38, castellano, G37 B42-45.
    6. 6.Ibid.
    7. 7.Carta 38: De Don Ambrosio Funes al Padre Juárez, Córdoba, 6 de julio de 1786.Cf. ASR 167-174, en castellano, citada en GR.30 Cf. También en otras versiones: ASR 175-186, italiano, Blanco LXI:P 228-237, francés
    8. 8.Carta 16: De Don Ambrosio Funes al P. Juárez (Córdoba, 7 de octubre de 1784. Cf.Blanco: XL ASR 85-95 y 117-128, castellano. Otra versión en francés
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